Valle del Rio Miera

Pequeñas ganaderías familiares en activo viven en sus laderas.  

El entorno nos envuelve en una única palabra

D-E-S-C-A-N-S-A-R


 También otro tipo de actividades más tranquilas como la micología, la fotografía, la observación de aves.

En el Puerto de Lunada nace el río Miera. El valle tiene un especial interés geológico debido a su morfología fluvial y cárstica. Fué el valle glaciar más al sur de Europa, labrado en la última glaciación de Würm, hace 10.000 años.

En las aguas del Miera, podemos encontrar el Piscardo.  En sus alrededores anida una pareja de Garza Real cada primavera. Todo el valle está sobrevolado a diario por numerosas águilas ratoneras, buitre leonado, águila y búho real,  pájaro carpintero o pica pinos, e infinidad de aves de menor tamaño; también, en alguna ocasión se dejan ver los alimoches.

Próximo al albergue tenemos el hayedo de Haza Mina, ruta espectacular en otoño. Y la ruta de las cabañas Pasiegas.

Los días un poco más grises podemos encontrarnos paisajes como este.

Hay amaneceres que tienen una magia muy especial….parece que el mar ha llegado a la montaña…

Hay ocasos en el valle… que tampoco dejan nada que desear…

UN POCO DE HISTORIA

En el año 1791, en el puerto de Lunada, se realizó una gran estructura de piedra y madera (un resbaladero).  Con una base de más de 1 km de largo, comenzaba en las cumbres y acababa en el río. En su construcción se talaron 10.000 hayas. Por el resbaladero, bajaron miles de árboles cuyo destino eran las reales  fábricas de cañones de Liérganes y la Cavada. Los árboles eran transportados por el río mediante exclusas.   Hoy en día, aún se pueden ver restos de éstas construcciones;  así como la Casa del Rey, que fue refugio y almacén de  los trabajadores del Resbaladero de Lunada. Esta grandiosa  y nefasta (para los bosques) construcción fue abandonada  años después, tras la incapacidad de abastecimiento de madera necesaria para las fábricas.

Cerca del nacimiento del río Miera.

Aún quedan restos de las antiguas construcciones del resbaladero de Lunada; en estas exclusas almacenaban el agua y preparaban los troncos de los árboles para después mandarlos río abajo hacia la fábrica de cañones en la Cavada.

Afortunadamente, los bosques de haya y roble, están volviendo a poblar tan espectacular valle.

El invierno nos deja otra manera de disfrutar del entorno…

Tengo muchas más fotos pero tendrás que venir a descubrirlo por ti mism@…

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